Instalaron una cuerda floja y luego saltaron de ella

Cuando no hay miedo a las alturas, lo único que queda es lanzarte a la aventura.

Solo un verdadero valiente se atrevería a subir a la cuerda floja en medio de un acantilado y después saltaría de ella para sentir lo que es la verdadera y pura adrenalina. Estos salvajes viajaron hasta Alicante, España para vivir esta experiencia única.