Clavados

Este loco establece un nuevo récord mundial de salto de acantilado

Laso Schaller, clavadista y profesional del barranquismo marca un nuevo récord: 58,8m en Maggia, Suiza.

Desde abajo, un trampolín que descansa a una altura de 58,8 metros puede parecer que es simplemente alto. Pero, ¿y desde arriba? Desde arriba la cosa cambia, tu pulso se acelera, te hace tragar saliva y te preguntes cómo hay alguien que pueda sobrevivir a una caída así, aunque se trate de una piscina de ocho metros de profundidad y llena de agua carbonatada. Esa visión es la que tuvo Laso Schaller cuando se subió a contemplar el salto… ¡y lo hizo! Y para colmo… ¡estableció un nuevo récord mundial!

Los instantes después de saltar © JOSH SAMPIERO

El récord del mundo de salto de Laso se ha convertido en una de las noticias de mayor viralidad.

Nacido en Brasil y criado en Suiza, el hombre de 27 años es un experto en el barranquismo, utilizando cuerdas, arnés y el resto de los aparejos necesarios para descender ríos. Tiene muchos descensos de los que puede presumir haber sido el primero en hacerlos. Por supuesto, el barranquismo tiene otra forma de hacerse que no implica tener que llevar la molestia de cuerdas, anclajes o sistemas de agarre: simplemente saltar. Schaller está comenzando a recoger la reputación de ser el más valiente de todos: suele saltar acantilados de 25, 30 o 35 m. sin pensárselo demasiado un momento.

Pero, ¿y casi 60 m? Eso es para pensárselo un poco más.

La elevada (y tremendamente impactante) Cascada del Salto

La cascada es mucho más alta de lo que parece ©LUKAS PILZ

En el área suiza de Ticino (de habla italiana), hay más de 150 cañones disponibles para descender con un número de cascadas innumerables, pero la Cascada del salto es la reina. Situada por encima de la ciudad de Maggia, a 1,5 horas al norte de Lugano, la caída de agua derrama vida con las lluvias veraniegas. El agua llega a la cascada y cae en picado a una piscina profunda creando un anfiteatro natural realmente impresionante.

La magnitud de su salto necesita más preparación de lo normal para pegar un salto desde una cascada que quita el hipo. Bajo los azules cielos soleados, Schaller y su equipo construyeron una plataforma para darle una salida limpia y controlada y librar la pared de las rocas. Después, en segundo lugar, examinaron el área con el equipo de buceo y pusieron seis tanques en la piscina para carbonatar el agua y suavizar la inmersión en ella.

Por último, tiraron una serie de piedras para cronometrar su caída y ver la línea de la misma. Dicho esto, para Laso este era un salto más de los otros que ha dado: “Una vez que sobrepasas los 25 m., ves y sientes lo mismo”, asegura. “La única diferencia es el tiempo en el aire”.

El salto en una repetición infinita…

via GIPHY

👊 Publicado Por:

Salvajes

283 Publicaciones

🤘 Publicaciones Relacionadas: